Sibaritissimo - blog del lujo, estilo de vida y del sibarita

   césar cánovas

Monvínic no es un restaurante al uso. Tampoco un bar de vinos cualquiera. El local barcelonés, que se autodefine como un centro divulgador de la cultura del vino, es todo eso y mucho más. En torno a su descomunal bodega -una columna vertebral de 4.000 referencias de todo el mundo-, un envoltorio de lujo a cargo del interiorismo de vanguardia de Alfons Tost, responsable de otros locales peculiares, como el estrellado Comerç24 de Carles Abellán.

En pleno centro de Barcelona, Monvínic cumplirá justo ahora su primer añito de vida, nacido como un ambicioso proyecto pionero en su ámbito, y habiendo alcanzado el reconocimiento, no sólo de muchos de los enófilos de la Ciudad Condal, sino de buena parte de la prensa internacional especializada.

De la puerta hacia dentro encontramos la recepción, con funciones de acogida y caja; una biblioteca con algunos portátiles y una buena colección de literatura vinícola –podemos encontrar incluso catálogos de subastas-; la zona wine-bar, donde podremos degustar vinos en botella, en copa o en media copa –la selección de vinos a copas incluye unas 40 opciones, que cambia semanalmente-; la bodega –el alma del proyecto-; la sala gastronómica, con un par de mesas colectivas para 32 comensales, dotadas de cubiteras en seco integradas y un punto de luz de fibra óptica por comensal, para no perdernos los matices de color del vino; y una preciosa sala de catas y presentaciones en la que se expone buena parte de la cristalería.

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