Sotogrande. La Crème de la Élite

Sotogrande. La Crème de la Élite

Ubicada en la provincia de Cádiz y con vistas al peñón de Gibraltar, es una enorme urbanización enclavada en medio de nada. Sus más de 1.800 hectáreas la convierten en un gran espacio con todos los servicios, donde tienen cabida no menos de cinco campos de golf – entre ellos el de Valderrama, anfitrión de la Ryder’s Cup 1997-,  unos pocos hoteles y clubs de playa, un puerto deportivo con capacidad para 600 amarres, y varias canchas de polo, que acogen cada temporada algunos de los más importantes torneos mundiales de este exclusivo deporte.

Grande, sí, pero no por ello menos elitista; podríamos decir que comparte ex aequo con La Zagaleta en Marbella, el primer puesto del sur de Europa en cuanto a exclusividad y número de personas con altísimo nivel social y económico.

Fundada en el estuario del río Guadiaro en 1962 por Joseph McMiking y la familia Zobel de origen filipino, atrajo desde el primer momento a las más importantes familias de la élite financiera internacional, que establecieron allí sus magníficas residencias de vacaciones.

La población de Sotogrande, repartida en lujosos apartamentos y carísimas villas, se multiplica por cinco en verano. La vida allí gira alrededor de las mañanas en los clubs de playa El Cucurucho y El Octógono, la práctica del golf, y las fiestas privadas en las casas al atardecer. El plato fuerte de la temporada veraniega  son los campeonatos de polo, siendo los más importantes los que se celebran las dos últimas semanas de agosto.

En un lugar donde la sociedad es endogámica, si no tienes amistades, tendrás que conformarte con verlo “desde fuera”, pues los acontecimientos sociales funcionan generalmente por estricta invitación. No encontrarás famoseo low cost al estilo Marbella. Al contrario, solo algunos conocidos como Inés Sastre o Ana Rosa Quintana, acuden a descansar con intención de pasar desapercibidos. Llama la atención el estilo de vida informal y deportivo durante el día, que se torna mucho más formal durante la noche.

Solo unos cuantos restaurantes y tiendas se agrupan en el puerto deportivo. Dos o tres chiringuitos de playa sirven por la noche como bares de copas, a menudo con música en directo. No hay discotecas, pues las aglomeraciones nocturnas no son bienvenidas en este reducto de tranquilidad, deporte, y descanso. Como concesión a los más jóvenes, hace un par de años se permitió establecer el After Polo, situado en el Santa Maria Polo Club, donde se organizan fiestas que se han convertido en el punto de encuentro para disfrutar de la noche hasta altas horas de la madrugada.

No caben aquí figurones ni photocalls de medio pelo, frecuentes en la prensa rosa. Enemigos de la ostentación, la jactancia y el alarde, los habitantes de Sotogrande buscan discreción, privacidad, y frecuentan, en cambio, la prensa salmón.

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