Restaurante Torrijos

A pesar de su aire moderno -tanto en sala como en plato- y de sus 20 añitos de existencia, el restaurante Torrijos se ha convertido ya en uno de los grandes clásicos de la ciudad de Valencia. No en vano ha cumplido ya 16 temporadas desde que Michelin les concediera su estrellado galardón.

Josep Quintana tomó el relevo en los fogones de Oscar Torrijos (ahora en el Hotel Westin), dotando a la cocina de Torrijos de una marcada personalidad que no es fácil de encontrar, probablemente debido a los riesgos inherentes a hacer cosas diferentes.

Pero la alta cocina es una de esas artes en las que todavía se premian el atrevimiento y la imaginación, sobre todo si vienen acompañados de cierto grado de sentido común, y las elaboraciones de Quintana son buena prueba de ello.

La sala es elegante y cómoda, con una bodega acristalada que, a pesar de que empieza a ser un recurso estético habitual en los locales modernos, no se puede negar que queda bien integrada y que, en los tiempos que corren de auge en la cultura enológica, le da empaque al local.

Si el entorno ha buscado renovar sus aires a través de la última remodelación de la sala, las recetas del restaurante Torrijos ya se sitúan en lo más alto del escalafón de la creatividad. A modo de ejemplo, uno de sus productos destacados, las ostras, están siempre presentes en combinaciones arriesgadas, como cuando producen efectistas sinergias junto a cecina ahumada, espinacas y regaliz. También recomendables la gamba roja –acompañada de una boloñesa de presa ibérica y una sabrosa sopa de queso Comté-, las ‘espardenyas’ con tocino ibérico (un fantástico mar y montaña que no puedo evitar comparar con el espectacular tocino crujiente con calamar y alcachofas del barcelonés Saüc), o un meloso jarrete de cordero con remolacha junto a un curioso praliné elaborado a base de pipas de calabaza.

Para los más tradicionalistas, excelente cochinillo con el sabor de antaño –eso sí, conseguido con las técnicas de hoy-, o unas cocochas al pil-pil que bien podrían salir de las mejores cocinas de las más ancestrales sociedades gastronómicas del País Vasco.

Y para los que somos más arroceros, el problema de tener que elegir nuestra víctima de entre la media docena de elaboraciones cuyo protagonista es este fantástico grano. Nuestra recomendación: el de pintada con setas. Pero cuidado con los melosos, que no desmerecen.

Menú degustación a 80 euros por persona y de mediodía por 50. Los platos de la carta oscilan entre los 20 y los 30 euros, incluyendo los entrantes.

Buena carta de vinos con precios algo elevados y cuya pequeña –pero acertada- selección de cavas queda compensada con una buena relación de champagnes.

Servicio de sala bajo la dirección de Raquel Torrijos, correcto, aunque quizás debe alcanzar una mayor homogeneidad en el nivel de sus componentes.

Un gran exponente de la pujante cocina creativa de Valencia.

Colaboración especial: Dani – CaviarBCN

Página Web Restaurante Torrijos

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