Restaurante Schilo, comienza el espectáculo

Restaurante Schilo

Nada más llegar a las impresionantes instalaciones del Hotel Finca Cortesin (Carretera de Casares Km. 2. 29690 Casares, Málaga), en donde se encuentra el restaurante Schilo, nos damos cuenta de que nos encontramos en un espacio muy especial, en donde el lujo se convierte, aunque parezca un contrasentido, en algo sutil y grandioso al mismo tiempo, y esto es exactamente lo que sucede al adentrarnos en este restaurante.

Dirigido por el holandés Schilo Van Coevorden, un auténtico trotamundos que tras formarse en la Escuela de Hostelería de Rotterdam y en prestigiosos restaurantes, como Im Schiffchen en Dusseldorf y merecedor de 3 estrellas Michelin,  o Scholteshof, con 2 Estrellas Michelin, en donde Roger Souverijns le abrió los ojos a la cocina creativa, comenzó a recorrer medio mundo con diferentes proyectos en lugares como Dubai, Japón o Hong Kong… hasta recalar en la Costa del Sol.

Si un establecimiento es reflejo de su responsable, Schilo, el restaurante, nos narra en cada plato las vivencias del chef holandés. En primer lugar nos muestra un intachable dominio técnico, acorde con su formación, y a continuación nos encontramos con un festival de creatividad y fusión, pero la auténtica fusión de quien la ha vivido en primera persona. Pero ante todo, Schilo tiene una auténtica obsesión por la calidad del producto. Una rotunda afirmación que podríamos ampliar al servicio, un trato fantástico, sin duda, a la altura de los mejores.

Los menús que nos ofrecen, de 74 €, 88 € y 120 € según extensión, y que varían todos los días, son una estupenda opción para disfrutar de la función que todo el equipo del restaurante representa, de hecho, la cocina se encuentra perfectamente integrada en el comedor, sin cristales de por medio, a modo de escenario. Los habituales ritmos frenéticos de la mayoría de las cocinas aquí se torna en suavidad, finura, delicadeza, todo fluye, ofreciendo un elegante espectáculo, que complementa a la perfección con el de nuestra mesa, en donde se disfruta con todos los platos, que siempre sorprenden: el “Tartar El Jardin”, una maravilla para la vista y el paladar, el Capuccino de Langosta, con rotundos sabores, el cangrejo de caparazón blando, el delicado Dim Sum, los exquisitos papadums, el baba ganush con curiosos “air bags” de costra de pan… Lo dicho, todo un espectáculo que todo buen aficionado a la gastronomía no se debe perder… Además, la carta de vinos es una maravilla.

Colaboración especial: José Cabello – Blog sobre Gustos

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