Restaurante Le Louis XV
09 de Septiembre de 2008

Proclamado por algunas guías gastronómicas como uno de los mejores restaurantes del planeta (3 estrellas Michelin y nº 15 del mundo según la inglesa Restaurant Magazine -aunque alcanzó el 7º puesto en 2006-), Le Louis XV de Alain Ducasse es uno de los buques insignia de este globalizado chef, con fama de intervenir en todos los procesos de sus restaurantes, desde la elección del personal hasta los detalles del interiorismo.
Ubicado en la Plaza del Casino de Montecarlo, en los bajos del Hôtel de Paris, dispone de una espectacular sala de romántico estilo Luis XV -¿cómo no?-, de techos altísimos, paredes cubiertas por espejos, ventanales y algunos frescos, y mesas convenientemente separadas -algo que, aunque debiera, no sucede en todos los restaurantes de lujo franceses-. Destaca también una elegante terraza exterior, con vistas al Casino y a la habitual exposición espontánea de deportivos de altísima gama que abarrotan la zona.
La carta, ideada por Ducasse e interpretada a la perfección por el chef Franck Cerutti -que cuenta con la ventaja de ser originario de la zona-, se enriquece beneficiándose de las influencias que el estilo mediterráneo -y los vecinos productos nizardos y genoveses- han aportado a una sólida base afrancesada. Se une una cocina de altísima escuela con unos toques de frescura y modernidad, y con un producto de temporada de una calidad fuera de lo común.
El rango de precios de los platos se mueve entre los 70 y los 120 euros, e incluye delicias como unas fresquísimas gambas de San Remo en su propia salsa con milhojas de alcachofa; la crema fina de calabacines de Val de Gorbio con raviolis de ricotta y cremoso de burrata; o una pechuga de pichón de la región de Alpes-de-Haute-Provence, acompañado de un foie de pato poêlé y patatas nuevas a la brasa –todo un clásico del lugar, que dejó sin habla al que escribe-. Postres a cargo del maestro pastelero Olivier Berger, destacando su excelente babá al ron -tú eliges el ron- o, para los más chocolateros, el pastel Louis XV al praliné.
La carta de vinos incluye casi 1.000 referencias internacionales, entre las que se encuentran las grandes añadas de los mejores caldos del mundo. Eso sí, el precio va desde los 60 hasta los 15.000 euros.
Espectacular selección de dos docenas de panes, alguno de los cuales, como el de mantequilla y panceta, ya sería digno protagonista de una cena, y enorme carro de quesos afinados, con especial atención para los franceses, entre los que destaca el Reblochon, disponible en varios estados de curación.
Servicio de sala impecable, con jerarquías muy definidas: una persona traerá los platos desde la cocina a un carro auxiliar en la sala, otra los pondrá en la mesa y los destapará al unísono, y otra distinta te explicará su composición.
En definitiva, todo un lujo, tanto gastronómico como del entorno que, además de satisfacer tu paladar, te transportará a otro mundo y a otra época.
Si nos gusta el estilo culinario de Ducasse, en su imperio gastronómico encontramos otras elegantes alternativas, como el restaurante del hotel Plaza Athénée en París, el reciente local del hotel The Dorchester en Londres, que cumplirá su primer añito en noviembre y ya tiene rendida a la crítica internacional, o el Jules Verne, al que todo el mundo conoce por ser ‘ese restaurante tan caro del segundo piso de la Tour Eiffel’.
Colaboración especial: Dani - CaviarBCN
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09 de Septiembre de 2008 a las 23:50
Este tipo, no es el que contactaba con los restaurantes de estrella micheliny mandaba recomendado a Henry Pascal por todos los restaurantes, luego el otro se atiborraba y bye bye? ( caso sonado el del bulli…) ¿?¿?¿?¿?¿?
10 de Septiembre de 2008 a las 2:07
Con esos precios ya puedes comer bien. En la cocina hay que tener cuidado ya que incluso grandes restaurantes hacen barbaridades y si no mirad el caso actual de Toñi Vicente y sus vieiras con toxinas,hay cada una…
10 de Septiembre de 2008 a las 10:31
ESTE TIPO DE RESTAURANTES DIGNIFICAN LA PALABRA SIBARITA. OJO CON LOS COMENTARIOS CON NOMBRE Y APELLIDOS, SE PUEDE HACER MUCHO MAL, SIN CONOCIMIENTO DE CAUSA. LAS VIEIRAS; QUE TANTO BOMBO TRAEN EN GALICIA SE HAN CONSUMIDO ASI TODA LA VIDA, Y NO PASA ABSOLUTAMENTE NADA.
11 de Septiembre de 2008 a las 15:40
Lo entiendo, pero no se si se sabe que a parte de dar de comer bien, un restaurante ha de garantizar la seguridad alimentaria de los consumidores. El caso de las vieiras me parece espectacular por que es por todos sabido el alto riesgo que entraña este marisco. Un restaurante ha de asegurarse de que el proveedor tiene un numero de registro sanitario y en caso de comprar este marisco de que viene debidamente etiquetado y con este numero de registro sanitario para garantizar cierto nivel de seguridad al consumidor (existe una legislación muy amplia sobre tema de trazabilidad alimentaria). El caso gallego me parece espectacular por que si restaurantes mucho mas pequeños compran la vieira de forma legal pagando un alto precio por ella y reduciendo sus margenes no puedo comprender que un restaurante bien conocido lo haga de forma ilicita. Lo siento me inclino a creer que a veces la avaricia rompe el saco… Se habran consumido asi toda la vida pero si existen leyes me inclino a creer que es para cumplirlas y no creo que se prohiba el consumo de el marisco de una zona por capricho, si no mas bien por el alto riesgo que este entraña… a parte de comer bien creo me gusta que me ofrezcan cierto grado de seguridad sobre lo que como
18 de Septiembre de 2008 a las 9:36
Hola trevolmagic,
Creo que al que se relaciona con el extraño caso de Henry Pascal es a Bocuse, otro de los grandes, aunque de alguna generación anterior a Ducasse. De todas formas, parece que Bocuse no fue más que otra víctima de este curioso personaje del que algún día quizás veamos hasta una película.