Restaurante La Chèvre d’Or

Restaurante La Chèvre d’Or

Aprovechando que se acerca San Valentín, desde Sibaritissimo queremos proponeros el que puede ser uno de los rincones más románticos de Europa, perfecto para enamorar a vuestra pareja y, por supuesto, para pasar una velada gastronómica de alto nivel.

La Chèvre d’Or es el restaurante gastronómico del Château-Hotel del mismo nombre. Está situado en Eze, un minúsculo y bucólico pueblo medieval, a medio camino entre Mónaco y Niza y que, si no fuera por las tiendas de souvenirs y artesanía, parecería sacado de un cuento de hadas.

Además del encanto de sus casas y callejuelas, Eze disfruta del privilegio de estar unos 400 metros por encima del nivel del mar, ofreciendo unas descomunales vistas de la Costa Azul y de varios pueblos cercanos. El acceso puede hacerse en coche hasta la base del pueblo, donde –si tenemos reserva- podremos dejarlo a cargo de los aparcacoches del hotel, que lo aparcarán convenientemente junto a los deslumbrantes deportivos que frecuentan el lugar, debiendo continuar nuestro camino a pie.

El Château de la Chèvre d’Or, ubicado estratégicamente en una de las aristas del pueblo, luce en su restaurante 2 estrellas Michelin 2008 bien ganadas, un impecable 19 sobre 20 en la guía Gault & Millau de 2009, una impresionante bodega de casi 35.000 botellas y una sala acristalada con una panorámica sobre el mar que quita el hipo.

Entrando más en detalle, su cocina corre a cargo de Philippe Labbé, quien se decanta por un estilo más mediterráneo que francés –reservando éste para algunos clásicos-, con un buen uso del producto de temporada, que recibe tanto de productores franceses como de sus cercanos vecinos italianos. La tipología de los ingredientes está en concordancia con su ubicación geográfica, combinando los lujos y delicatessen del Principado con la exuberancia y frescura nizarda.

Disponen de un menú degustación para el mediodía (3 platos y postre, por 95 euros) y otro más completo para cenar (4 platos, quesos y postre, por unos 210). Entre los fijos de la carta, un rodaballo salvaje que, acompañado de setas confitadas, compota de manzana y jugo de cebolla dulce, roza la perfección. Y qué decir de la tierna espalda de cordero de Aveyron, horneada con mimo e impregnada del intenso aroma de la colaboración entre el estragón y el jengibre.

En otoño, los buenos aficionados a la pasta están de enhorabuena con los spaghetti con huevos de codorniz a baja temperatura… ¡salpicados de trufa blanca!

Atención también a las preparaciones en dos servicios, a las que Labbé es aficionado. Como acalorado seguidor del foie, no puedo dejar de recomendar los dos servicios del foie-gras de pato, pero tampoco fallaréis en absoluto si os decantáis por los de la langosta.

En los postres toma el mando Cédric Campanella, dando lo mejor de sí en las preparaciones con fruta y en el tratamiento del chocolate, por lo que no debemos despreciar el postre que combina estos elementos: la pecaminosa sinfonía de tres chocolates y frutas exóticas.

Cupido y un buen Chablis harán el resto, pero si queremos redondear la velada, nada mejor que salir a la terraza a tomar un cóctel y deleitarse con el espectáculo de las estrellas y  la medida agilidad de los dedos del pianista.

Una experiencia inolvidable.

Colaboración especial: Dani – CaviarBCN

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