Restaurant La Grand’ Vigne

Restaurant La Grand’ Vigne

La Grand’ Vigne es el restaurante gastronómico de Les Sources de Caudalie, un bucólico hotel -lago y cisnes incluidos- de Martillac, a pocos kilómetros de Burdeos, que se hizo famoso por ser el primer centro termal especializado en vinoterapia.

Pero más allá de las bondades del descomunal lujo campestre de Les Sources de Caudalie, la cocina de Nicolas Masse brilla con luz -y estrella- propia en los fogones de uno de los restaurantes más completos de la región.

Protegido por los viñedos Grand Cru Classé del vecino Château Smith Haut Lafitte, La Grand’ Vigne es el paradigma del confort bordelés. Sala amplia, una hilera de ventanales que la inundan de luz natural, mesas generosas y una preciosa chimenea que preside el ágape. Por si fuera poco, el remate final en forma de pequeña terraza de estilo colonial al borde del susodicho lago.

La cocina de Masse, que ya fuera premiada por la guía Michelin en 2007 en el lujoso Hotel Loreamar (Saint Jean de Luz), repite galardón en 2010 para La Grand’ Vigne. En su haber, un recetario talentoso y atrevido en la combinación de sabores, con el mérito de hacerlo buscando siempre un preciso equilibrio entre simplicidad y refinamiento.

En la carta, dos menús en función del número de platos, 65 euros para el Plaisirs Gourmands y 95 para el Plaisirs et Dégustation, y especialidades como su exótico -dentro de la proximidad- maki de pichón acompañado de setas y un aromático consomé al té ahumado, o la suprema de San Pedro al horno con crujiente de morcilla vasca -se hace notar su paso por Saint Jean de Luz- y dulce de manzana. Y para los amantes de las huevas de esturión, el caviar de Aquitaine, una de las delicatessen de la región, difícilmente no estará presente en alguna de las propuestas de la carta.

Antes de los postres llega otro de los puntos fuertes del local a cargo de la mano de Jean d’Alos, un apasionado maestro quesero, responsable de un mayúsculo carro de quesos, probablemente uno de los mejores de toda la Gironde.

Postres de elevada elaboración -su refrescante canelón de mango con un toque de pimienta blanca de Sarawak ya es un clásico- y notable carta de vinos, por supuesto con un holgado apartado de referencias bordelesas y un buen ramillete de añadas excepcionales de los mejores vinos de la zona. En el apartado de vinos a copas, una veintena de opciones desde los 9 euros hasta los pecaminosos 70 del excelso Château Haut-Brion.

El servicio de alta escuela y un ambiente elegante pero distendido ponen la guinda a una magnífica opción de escapada para gourmets sibaritas.

Colaboración especial: Dani – CaviarBCN

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