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Nueva sección: Tú eliges.

30 de Julio de 2007

Hoy queremos presentar una nueva sección en Sibaritissimo. Se trata de la sección: Tú eliges.

¿En qué consiste? El funcionamiento es muy sencillo. En cada artículo de ‘Tú eliges‘ aparecerán dos productos o servicios de similares características donde vosotros tendréis que elegir con cual de ellos os quedáis y, si os apetece, mediante un comentario decirnos porqué has elegido esa opción (o porqué no se ha elegido la opuesta).

Con esta sección queremos aumentar el feedback con nuestros lectores y así conocerlos mejor para poder trabajar después con esa información y mejorar, entre todos, el blog.

Aunque en principio pueda parecerlo no queremos que la elección de una u otra opción se convierta en ‘enfrentamiento‘ entre lectores. Pretendemos un enriquecimiento de toda la comunidad al conocer opiniones diferentes, todo ello dentro de un marco ameno y, ¿por qué no? divertido.

Huelga decir que esperamos (estamos convencidos) que la diferencia de opinión se hará siempre dentro del máximo respeto posible hacía quien no opine como nosotros.

Esperamos que os guste. Y esperamos también sugerencias para próximos artículos de: Tú eliges. Puedes proponerlas en este mismo artículo.

En breve el primer artículo de: Tú eliges.



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    25 comentarios en “Nueva sección: Tú eliges.”

    Páginas: « 1 2 [3] Show All

    1. 16
      Working Class Dandy dice:

      Jota: En este caso me refería a la tercera acepción pero teniendo en cuenta que hay niños que se mueren de hambre… Sí, llevas razón: “Armani Jean” -probablemente made in China por quien no puede comprárselo- es lujo. Pero entonces si partimos de este punto de vista ¿A lo de “Giorgio Armani” o “Armani Collezioni” que nombre le damos?

    2. 17
      Jota dice:

      Working Class Dandy: 100% RAE.

      Yo también pensaba en este caso en la tercera acepción y sí. Es lujo.

    3. 18
      Working Class Dandy dice:

      Perdón: Donde se lee “Collezioni” debe leerse “Privé”

    4. 19
      Working Class Dandy dice:

      Jota:

      Pero bueno yo soy el primero que debe callarse en este sentido (aunque no tengo un solo Armani Jean en mi guardarropa, por cuestión de manías personales, es a otra cosa a la que me refiero y aunque doy dinero a OO.N.GG. no hago nada más, tampoco sé cómo y si ni siquiera está a la mano del ciudadano corriente poder hacer algo más, probablemente sí).

      Y aprovecho ya que estoy aquí para preguntarte (me siento como un “Ángel de Charlie”) que cuándo vais a abrir una sección de crítica de colecciones de firmas contemporáneas: Ya se han visto las colecciones milanesas para la primavera-verano 2009 de Jil Sanders (Raf Simons para mi gusto no se ha lucido especialmente esta vez), Prada (supera su difícil colección anterior pero para bien) Alexander Mcqueen (la mejor colección para mi gusto de todo lo visto; sencillamente: ¡Genial! pero esto no aclara nada hay que verlo), Bottega Veneta, Costume National, Neil Barret (estupendo en su línea continua de mezclar opuestos con bastante habilidad típica en todas sus colecciones) … Se han visto cosas muy interesantes. Ropas de cierta evocación “fantasma” en el sentido de superposiciones que se dejan entrever, mucho bitono en una misma prenda, sigue creciendo la corriente gáfica… ¡Y en fin!

    5. 20
      Working Class Dandy dice:

      Según la “conceptual” Miuccia lo suyo para la primavera verano del 2009 “es la imagen de la tensión. Un hombre en equilibrio entre el poder y la debilidad” ¡Ella sí!

    6. 21
      Borjal84 dice:

      Yo tengo bastantes vaqueros de Armani Jeans, para mi son de los más cómodos del mercado.

    7. 22
      Working Class Dandy dice:

      Borja:

      No me tomes muy al pie de la letra, ya he dejado anotado que es una “manía personal”. Ya sé que están muy bien cortados y sientan muy bien, aunque a mí los que me quedan bien son los de Marithé François Girbaud, una marca que uso desde muy joven y que puede que sea junto con Antonio Miró la que más se ha repetido en mi guardarropa porque ambas, curiosamente muy distintas, a mí me sentaban muy bien y además yo las mezclaba con muy buenos resultados: todavía hoy sigo comprando algunas prendas de estas dos firmas aunque ya, excepto zapatos, compro menos de todo, tengo un sentido más utilitario del vestir, repito más, Antonio Miró cuesta casi como la ropa hecha por mi sastre, ya no me queda tan bien lo que me más me gusta de él y además me da lo mismo. “Marithé François Girbaud, que ya se me está quedando un poco “juvenil”, fue además una de las primeras marcas extranjeras “modernas” que se vendían en España porque no era importada, todavía no estábamos en la Comunidad Europea pero los fabricaban en Barcelona con patente y diseños franceses.
      Pero hay determinadas marcas que no me gusta llevar por fuera, sobre todo las que mucha gente lleva no por su calidad sino por esa cuestión (que ya sé que no es tu caso) y que no llevarían si no se leyera dicha marca. No puedo con esa mentalidad de “copia de mercadillo”.

    8. 23
      Working Class Dandy dice:

      Pero, Borja, me gustaría hacer una puntualización con respecto a Armani:

      Le tengo un gran respeto a Armani por una cuestión, por revolucionario (y cualquiera sabe más que yo de él): él liberó al hombre apresado tonta e indignamente en su traje gris para hacerle sentir la alegría de llevarlo libre y felizmente como opción y no como obligación. O haciendo de la obligación una celebración: el placer de arreglarse. Si antes la gente estaba deseando salir de su trabajo para quitarse el traje, ahora si tienes un Armani probablemente estés deseando salir de él para ponértelo.

      Ya hubo en los sesenta una conmoción enarbolada por la gente joven que le dio una buen repaso a las convenciones y que, como la Revolución Francesa de 1.789, cambió todo comenzando por signos externos como la ropa (siempre suele ser lo más escandaloso a primera vista porque no deja lugar a dudas y porque el hábito, si no hace al monje, le echa al menos una buena mano en lo tocante a credibilidad) y se la dio en cuanto a tejidos, colores, formas y ciertos ensayos como el vestuario “unisex” (Veronique Branqinho por ejemplo lo sigue haciendo hoy de manera actualizada). Luego vinieron los hippies que incorporaron al vestuario masculino la androginia, vestimentas de otras culturas, estampados alejados hasta entonces de la mentalidad occidental (Dries Van Noten, por ejemplo, lo sigue haciendo hoy) y todos fueron huéspedes que vinieron a quedarse. Todo eso está en las colecciones de los grandes diseñadores actuales. Como decía Voltaire -volviendo a la Revolución Francesa-: “La originalidad no es más que una juiciosa imitación”.

      Pero antes de estos, si no exagero mucho, y después de los hippies, la siguiente revolución tranquila llegó de la mano de Armani que desestructurando el traje masculino o con sus nuevas formas en los géneros de punto o los tejidos de sus camisas, etc. puso al hombre al mismo nivel de la mujer en las paginas de moda de las revistas.

      Con una gran equilibrio, perfectamente estudiado, con un gran oficio a pesar de su juventud, sin estridencias, de una manera tan sutil como bien expresada, aprovechando muy bien la industria y la artesanía italianas, si no se inventó al hombre actual, porque éste se ha inventado a sí mismo y quizá no venga de las páginas de moda sino de las de las de filosofía, sociología, de la revolución feminista o de la calle, sí reinventó su nuevo vestuario de ocio, trabajo, fiesta etc. vistiéndolo para el nuevo papel que la masculinidad había adquirido (o está adquiriendo porque es una nueva revolución a la que todavía le queda mucho por delante).

      Más tarde, cuando lanza su linea femenina, les da a las mujeres cierto toque “varonil” (una revolución que ya había comenzado Ives Saint Laurent) pero, en mi opinión, con el toque varonil del hombre Armani y sin masculinizarlas, un toque práctico. Él es el padre del vestuario de las nuevas ejecutivas, de las políticas (o en el otro extremo, de todo pendón -con perdón- de Hollywood que cuando se tiene que enfrentar a un juez para decirle “su señoría yo soy una chica americana decente que paga sus impuestos y yo no estaba en el lugar del crimen cuando ocurrió todo se lo juro señor juez” se pone un Armani para parecer respetable).

      La ropa de trabajo de una mujer Armani es una ropa que le quita corsés, permitiéndole moverse libremente sin opresiones. Siempre presentable, le da seriedad y facilidad a la hora de arreglarse, ahorrándole su preciado y escaso tiempo con muy pocos gestos. En las fiestas es una mujer que tiene femineidad pero nada parecido a una lámpara inúti. En su línea “Armani Privé” eso ya no queda tan claro, pero bueno es alta costura y ya se sabe lo que eso significa. No obstante para mí su nombre se puede poner junto a Chanel o Balenciaga con absoluta tranquilidad en la historia de la moda. Lo mismo es tan grande como Tiziano ¡Yo qué sé!

      Conozco a Armani desde que comenzó y aun no era muy conocido (ni siquiera había sacado su línea para mujer), por supuesto tardó en serlo y su ropa tardó muchos años en llegar a España (aunque, curiosamente, acababa de trabajar para Loewe, un templo mucho más inaccesible de lo que ahora es y entonces ni siquiera se daba eso como noticia porque él era un completo desconocido: acababa de comenzar en Italia). Yo mensualmente, allá por los primeros años setenta, me iba a la sastrería de El Corte Inglés
      http://www.elcorteingles.es/corporativo/servicios/esp/moda.asp
      Esa zona de los grandes almacenes era un sitio grande y muy tranquilo siempre, de aspecto lujoso, decorado con un cierto estilo Savile Row y era lo más “corte Inglés” de todo El corte Inglés. Yo era casi un niño, me sentaba en un sofá estilo Chester de piel marrón que tenía delante una mesa llena de revistas de moda para hombre y los sastres ocupados en los suyo nunca me decían nada, así que cada vez que me daba la gana me iba allí a ver las revistas y a soñar: ¡eso sí que era lujo! Era como ver una película ¡Qué ropa tan bonita y qué bonito era todo! ¡Así seré yo de mayor! (¡Ja!)

      Allí llegaba mensualmente “L’Uomo Vogue” que miraba de cabo a rabo y, aunque estaba en Italiano, por si acaso me leía los pies de fotos de lo que me interesaba intentando saber qué ponía, no me enteraba casi de nada pero algunos nombres se me quedaban, como Giogio Armani que salía mucho en ellos, y por otro lado “¿Y éste quién será que sale tanto?” (entonces era un señor muy joven con pinta de modelo). Salía una y otra vez en todos los números y además por todos lados así que no tardé mucho en saberlo. Ese señor era el famoso Giorgio Armani, ambos eran el mismo pero fue poquito a poco, encajando el puzzle, como fui entendiendo que era alguien especial y no sólo por el tratamiento que le daban en la revista sino su ropa que siempre se me quedaba fijada en la memoria. Y Giorgio Armani se fue convirtiendo en un mito para mí. Poco a poco lo que ya había visto de él comenzaba a verlo en copias, viendo como se iba reflejando por fin en tendencias.

      Comencé a tomarle manía porque no hace falta repetir todo el rato la palabra “elegancia” (¡Yo que la he repetido aquí!) ¿La elegancia se compra y se vende como mercancia? Puede, pero creo que no queda elegante venderla de forma tan descarada repitiéndola sin cesar. Ya se ve que lo es y hay cosas que no son tan elegantes en sus teje manejes, por ejemplo con el fisco. O el dudoso origen “Italy” de sus “made in”. No es que lo apruebe o desapruebe: ha montado un imperio en el que él es sólo su parte más visible no creo que lo haga para ser más rico, más que dinero ya le dará trabajo, y es un monstruo que va creciendo y necesita crecer como única forma de mantenerse (Me encantó que Anna Wintour le dijera, cuando la amenazó con quitarle la publicidad porque no lo sacaba tanto como él quería, que “se la guardara donde quisiera” que por ella…).

      Sólo hay dos líneas que me interesan de él: “Giorgio Armani” y “Emporio Armani”, esta última porque era una manera de disfrutar la primera sin ser exactamente una copia barata -no es tan barata además pero con algo de esfuerzo se puede adquirir- es un poco lo que Miu Miu a Prada, una línea más juvenil, a veces más “arriesgada” -obsérvense las comillas por favor- que tiene sus propias características. Creo que se tendría que haber quedado ahí. No obstante todas sus líneas, incluida “Armani Exchange”, es una ropa muy bien pensada, muy bien cortada y que sienta bien. Armani Jean es una línea “jean” muy digna más que por encima de la media, fácil de llevar. Con ella puedes ir “fino y seguro”, porque no molesta nada, olvidándote de esos días difíciles que todo “elegante” tiene unos días al mes.

      Pero dejó de interesarme por culpa de algunos de sus clientes. Quienes lo llevan sin saber qué están llevando, como una marca de ostentación por la ostentación (que es algo que me repele profundamente) y se pondrían cualquier otra que todo el mundo sabe lo que cuesta, tanto es así que ya lo hacen: Prada.

      No recuerdo ahora el nombre de aquel “señor” que hace sólo unos años en España cometió una serie de fraudes dejando a muchísima gente humilde -as usual porque los ricos no son tontos- arruinada “pero que él no lo hizo a conciencia”, “no lo hizo con intención”. Tenía unos cien trajes de Armani e igual número de gafas supongo que una para cada uno de ellos porque está feo repetir, no quedara “elegante”. No recuerdo su nombre, bueno el nombre sí (Antonio), su apellido es lo que no recuerdo y debería.

      Sí ya sé que Armani no tiene la culpa de lo que hagan sus clientes, incluso ni la culpa de lo que él mismo haga. Sí ya sé que son bobadas pero ya he dicho que son manías y eso es lo que son las manías: “¡bobadas!”

    9. 24
      Borjal84 dice:

      De Emporio Armani, tengo alguna cosilla, pero poco, alguna camiseta, unas deportivas y alguna cosilla pequeña.

    10. 25
      Working Class Dandy dice:

      Borja:

      Emporio Armani si no tienes manías tontas como yo no está mal. Bueno “no está mal” ¡Está muy bien! Yo tuve una chaqueta en tweed en tonos marrones y era realmente favorecedora. Muy bien cortada eso siempre lo encontrarás en Armani y calidad en los tejidos, depende de la línea que sea y dentro de ella, como es normal, depende de lo complicado de su fabricación y acabado. Mi chaqueta estaba estupendamente bien hecha y además en marrón que no es un color que encontrarás mucho en mi guardarropa excepto en los zapatos y guantes que a mí me gustan más que
      los negros -que los suelo dejar para la noche cuando voy muy puesto (quiero decir muy arreglado: en estas cosas hay que especificar).

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