Gaig Restaurant

Gaig Restaurant

Carles Gaig representa la cuarta generación familiar consecutiva que se dedica a la cocina. Su ventaja, haber conocido desde dentro las raíces del recetario catalán más tradicional. Su mérito, no perder de vista las bases de esta cocina de fonda y saber evolucionarla hacia una cocina de autor coherente y de técnica depurada.

Hace 4 temporadas, Gaig cambió su histórico local del barrio barcelonés de Horta por un nuevo y amplio espacio (para los mismos comensales cuentan con el triple de superficie), que se ubica en el primer piso del Hotel Cram de Barcelona. Sala sofisticada y elegante, con acertada luz ambiente -conseguida principalmente gracias a los puntos de iluminación de las mesas- y cortinajes semitransparentes con vistas al Eixample.

En los más de 30 años que lleva Gaig tras los fogones ha conseguido que algunos de sus platos más emblemáticos se conviertan en auténticos clásicos de la ciudad. Sus canelones de asado trufados, con exterior de fina pasta artesanal y jugoso y aromático relleno, es desde hace años uno de los platos más famosos del panorama gastronómico barcelonés. Otro de los grandes activos de Gaig es su excelente steak tartar de buey al calvados, combinado con un desengrasante granizado de manzana verde.

Además de media docena de clásicos que los comensales más fieles no permiten rotar, en su carta podemos encontrar otras elaboraciones más que recomendables, como el foie poêlé con cerezas y cítricos, el morro de bacalao en un suave escabeche de cava, o una melosa espaldita de cordero deshuesada que, si ella sola ya resulta una gran elección, se ve aún mejorada con una guarnición de patata en tres texturas, que incluye una espectacular parmentier que para sí quisiera el gran Robuchon.

En las propuestas dulces, fantástica versión de la crema catalana y buen tratamiento de las texturas del chocolate.

Disponen de un menú degustación, con claro predominio de los clásicos del local y un magnífico nivel general, por unos 90 euros.

Servicio de sala joven y profesional, aunque ha notado algo la baja de Josefina Navarro en la dirección y todavía no ha recuperado su mejor nivel. Por cierto, Josefina -la mujer de Gaig-, dirige ahora la sala de la Fonda Gaig, un local pensado para ofrecer las recetas más tradicionales y que, gracias a su buena relación calidad-precio, está cosechando un gran éxito e, incluso, creando tendencias (otros grandes de la cocina barcelonesa como Fermí Puig, Carles Abellán o Ramon Freixa –entre otros- se están apuntando a esta idea).

Aunque dignos, disponen de un amplio margen de mejora los snacks de los aperitivos y los petit-fours.

Buena carta de vinos, en la que suelen incluir cada temporada interesantes propuestas poco conocidas.

La crítica se ha mostrado invariable al cambio de local y sigue bendiciendo la cocina de Gaig con una estrella Michelin (desde 1992), un 9 sobre 10 para los entendidos de Gourmetour, y dos soles en la Guía Repsol (la hasta hace unos días denominada Guía Campsa).

Tradición de autor en las mesas de Barcelona.

Colaboración especial: Dani – CaviarBCN

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